EL POR QUÉ DE EL BLOGÍGRAFO



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sábado, 9 de julio de 2016

CARTA DESDE ULTRATUMBA



Puedes escuchar la canción mientras lees.

CARTA DESDE ULTRATUMBA.

Si me pudieses ver ahora mismo. Fíjate que patético me veo en esta luctuosa posición, pocos días después de fallecer, con mis manazas cruzadas sobre la panza y encerrado en esta caja entre sedas y la oscuridad total, con algo entrando por mi nariz (un gusano supongo). Hoy se cumple una semana de mi entierro y mi cuerpo va consumiéndose lentamente. El traje que solo me puse una vez en vida, para alguna boda o comunión, no lo recuerdo bien ahora mismo, ya se me está quedando grande. ¡Qué lástima! Cuatrocientos pavos gastados tontamente para acabar pudriéndose conmigo en la eternidad.
A estas horas el silencio total envuelve a los nichos floreados y a los que hace décadas que permanecen abandonados, grises, ruinosos y con las flores momificadas. Por cierto, en el nicho de mi derecha está enterrado un editor. Ah claro, que no lo sabes. Es que ahora puedo ver a través de las paredes. Fíjate, toda mi vida haciendo el gilipollas para no tener poderes hasta después de haber palmado. A lo que iba; el tipo de al lado es aquel editor cuyos comentarios tanto me jodieron; sí, aquel que dijo que yo nunca sería capaz de escribir nada digno e inmortal. Pues fíjate de que le ha servido a su inmortalidad decidir qué es lo que era buena o mala literatura. Bueno, el caso es que ya solo quedan de él los huesos y su polvoriento traje. Pero mira por donde al tipo le enterraron con una corbata preciosa. Sabes que yo nunca me puse corbata porque jamás encontré una que me gustase y ya lo ves, me acabo de enamorar de la que lleva puesta este sujeto.
Por cierto, las flores que me has traído no me gustan nada; atraen a los bichos. Cuando vuelvas, si las encuentras en el suelo, que sepas que he sido yo quien las ha tirado. Esa es otra; ahora puedo mover objetos con solo proponérmelo. Al principio cuesta un poco, pero cuando lo consigues, resulta de lo más divertido, pero puedes estar tranquila que no iré a molestarte para tirar al suelo el horrible jarrón que nos regaló tu madre y que sabes que siempre odié, pero del que nunca dejaste que me deshiciera. Por cierto, he visto por aquí a tu madre y ahora es mucho más adorable que cuando estaba con vida y se dedicaba a fastidiar la mía.
No hace falta que te preocupes por mí muerte. La vida no es más que una contrarreloj que le jugamos a la muerte, que finalmente siempre es la vencedora. Verás como el tiempo todo lo cura, y eso es algo que también te sucederá a ti. Primero me traerás muchas flores, llorarás frente al nicho, lo limpiarás con limpiacristales de marca blanca, y les protestarás a los empleados del cementerio cualquier desperfecto que observes en mi tumba, pero más adelante irás espaciando tus visitas hasta limitarlas tan solo al día de todos los santos, ya que esa fecha remueve conciencias. Aunque si se diese el caso de que te volvieses a enamorar, ni tan siquiera vendrás ese día, ya lo verás. Yo lo sé por lo que me cuentan por aquí, porque ahora también puedo hablar con el resto de los muertos. ¿Te das cuenta de cuantas cosas fantásticas pueden hacerse cuando palmas? Es como tener superpoderes. Todas esas cosas que nos fascinaban sobre el más allá, médiums y fantasmas, son aquí de lo más cotidiano.
La verdad es que este no es un lugar tan triste como imaginamos cuando estamos en vida. Es un lugar de encuentro entre familias y amigos. Padres que recuperan a sus hijos fallecidos prematuramente, matrimonios que se reencuentran, colegas de la infancia que vuelven a verse… Aquí no existen ni el egoísmo ni la maldad; todo el mundo es de lo más agradable y no traen consigo todos esos vicios y defectos que tenemos de mortales. Esos artificios en los que basamos nuestras vidas, las falsas apariencias, ambiciones o la avaricia, no tienen cabida entre los espíritus.
Bueno, ahora debo dejarte. Parece ser que el editor quiere hablar conmigo. Creo que quiere proponerme que participe en una edición de relatos que tiene en mente. Ya ves, no ha sido hasta después de muerto que el tipo se ha dado cuenta del talento que tengo escribiendo. En fin, que voy a ponerme manos a la obra; ya sabes que siempre me ha estimulado un encargo literario, y ya estoy dándole vueltas a la trama del relato que creo que titularé como: “Carta desde ultratumba.”

2 comentarios:

  1. Mientras leía no podía dejar de pensar en la amistosa relación que ahora existe entre tú y tu editor; pero también me inquieta quien muere, que no puede ser que viva, a tu otro lado. El editor, a tu derecha...¿y a tu izquierda?

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  2. Mientras leía no podía dejar de pensar en la amistosa relación que ahora existe entre tú y tu editor; pero también me inquieta quien muere, que no puede ser que viva, a tu otro lado. El editor, a tu derecha...¿y a tu izquierda?

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